domingo, 1 de febrero de 2009

Dub-ya


Bueno bueno bueno...
No me ha decepcionado. De hecho, me ha gustado. Digamos que aunque sea más una sátira que un insulto a la cara del gabinete Bush Jr., "W." no ha fracasado en su concepción del ex-presidente de los Estados Unidos: George W. Bush.
La película comienza con una discusión en el famoso despacho oval entre Bush y su equipo sobre  atacar o no a Iraq. Los primeros...mmm... "detalles" ya hacen su aparición aquí, representados por un dibujo que hace Ronald Rumsfeld en su bloc, algo un tanto macabro, ¿no? Están hablando de empezar una guerra (que además no tiene sentido, tal y como afirma Colin Powell), y el Secretario de Defensa se dedica a dibujar mientras tanto. Tras esto, las palabras de Dick Cheney, que permanece escuchando hasta el final, dejan ya muy claro el tono con el que Stone narrará la vida y el mandato de Bush, un tono que recuerda, sin duda, a la grandiosa y terroríficamente divertida "Teléfono Rojo: Volamos hacia Moscú" (Dr. Strangelove: Or How I Learned To Stop Worrying And Love The Bomb, Stanley Kubrick, 1964).
George Bush es reflejado como un títere de su gabinete, y como un patoso que no supo hacer nada de su vida hasta que se encontró a si mismo con la religión católica y con la política, aunque ya se ve que ni desde un principio se le dio bien, y según el film, la carrera política de su padre es el mayor aliciente para comenzar la suya (cabe destacar, que el momento en el que se ve más afectado a Dub-ya moralmente hablando es cuando su padre pierde las elecciones contra Bill Clinton).
La película transcurre en la primera legislatura de Bush, y el presente está formado por las reuniones y opiniones a la hora de atacar Iraq, mientras que vamos viendo su vida a base de numerosos flashbacks: siendo universitario, en la cárcel, de alcohólico, la mala relación con su padre... De todas formas, da la sensación de que, partiendo de unos hechos conocidos mediáticamente, el director Oliver Stone y el guionista Stanley Weiser se han puesto a especular sobre que pasó realmente dentro de la Casablanca y de las relaciones que existían entre el gabinete Bush. Aún así, la película pone verde a Cheney, a Ricce y a Rumsfeld, aunque sobretodo a los dos primeros, y por las nubes a Colin Powell, quien es el único que defiende lo que supuestamente representan los Estados Unidos para con el resto del mundo. 
En cuanto a la parte técnica del film, me ha encantado la manera con la que Stone ha rodado la película, a veces de manera simple y habitual, pero llama la atención el empleo de angulares en los primeros planos, con los que reafirma de nuevo que estamos ante una caricatura del funcionamiento del mundo, y en este caso, visto desde el punto de vista de uno de los peores gobiernos que los Estados Unidos han tenido en su historia. Sin duda alguna, el dueño de la gran mayoría de esos primeros planos a los que me refiero, es Dub-ya. En general, Stone reafirma su capacidad como realizador, (me encantan sus inclinaciones con la cámara, destacables en una pelea entre Bush padre y Bush hijo en este film), y empleando la luz para resaltar aún más al Bush-marioneta: en una reunión sobre el ataque a Iraq, mientras Rumsfeld, Powell, Ricce, Cheney etc debaten y deciden, Bush se aleja un poco de la mesa, quedándose, en el momento de la decisión, en un punto de la sala muy poco iluminado, como si no tuviese nada que ver con él. Josh Brolin está estupendo como Bush, y hay que subrayar su voz, que se acerca (y mucho) a la voz real del propio George W. Bush.
En defintiva, una buena película, que decepciona un poco en el sentido crítico en lo referente a Bush, ya que lo ponen más tonto que cabrón, aunque no sé que será peor, pero una cinta entretenida e interesante, que refleja, una vez más por parte de Oliver Stone, como funcionan realmente las cosas en el mundo, y mucho más en Estados Unidos.

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