
La verdad es que es considerable el tiempo que llevo dándole vueltas a la creación de un blog dedicado al cine, a pesar de que en su día tenía un espacio fotolog sobre el mismo tema. Tal vez me he decidido porque hoy me apetece escribir sobre alguna película, o incluso por el atisbo de aire purificador que pudo vivir Hollywood ayer por no darle el globo de oro a Bardem. Quien sabe.
Pero sí puedo hablaros del por qué del título del blog: "Más cine, por favor".
Todo hay que decirlo, pero cuando me estaba registrando en la web, al poner este título, me han comunicado que ya estaba ocupado por otro usuario, y he pensado en cambiarlo, pero qué coño, en cuanto os diga la razón, espero que lo entendáis. (evidentemente, he tenido que cambiar el título, y me ha quedado en "máscineMAporfavor.blogspot.com"; pero bueno, para algo sirve el inglés, ¿no?)
Aparte de ser una frase que describa la actitud de un cinéfilo, esa frase para mi es sinónimo de las películas de mi padre. Hace unos días, creo que fue el día 2, vinieron a comer, invitadas por mis padres, mi novia y la novia de mi hermano mayor. Todo muy agradable, comimos genial y esas cosas. Pero después de una larga conversación de sobremesa, mi hermano y mi padre se levantaron y se fueron del comedor.
A los dos minutos aparecieron con una pantalla desplegable, un proyector, y una caja llena de bobinas de películas de 8 milímetros.
Ahí estaban. Hacía por lo menos un lustro que no veía las famosas "películas de papá". Ayudamos a mi padre a montar el tinglado, aunque él es el proyeccionista desde siempre, y le gusta encargarse de todo. Y con eso, uno de los sonidos más placenteros que jamás he escuchado comenzaba a ser la banda sonora de una sesión de cine a pequeña-gran escala.
En cuanto un empalme no soportaba la velocidad de proyección y se rompía, o en cuanto se rebobinaba o se cambiaba la película, mi padre no hacía otra cosa que tararear levemente la frase "más cine, por favor..."
El ruido del proyector te incita a exprimir más y más tu imaginación, ya que tratas de conseguir escuchar esas voces y sonidos perdidos en el tiempo. Eso hace de estas películas algo más especial, más que un vídeo con multitud de sonidos distorsionados y un balance de blancos mal hecho. Escuchas tu voz, sí, pero no consigues ese efecto, esa sensación de ensueño, de combinar lo que conoces y visionas con lo que conoces pero no eres capaz de recordar. Es un momento inigualable.
Y en cuanto termina esa bobina, ya estás pensando en la siguiente, y mientras se coloca en el proyector, no haces otra cosa que cantar "más cine, por favor..."

muy bueno un articulo cojonudo, si kieres te paso luego un enlace dnd puedes ver otro blog de cine de hecho lo tengo en mi lista de blogs de mi blospot. un saludo jacobo. te agrego al mio. www.jsalgueiro.blogspot.com
ResponderEliminarTiene buena pinta el blog,
ResponderEliminarcomo puedes ver ya me he echo fan,
y espero que lo vayas actualizando.
Por cierto espero una critica pronto del
"El curioso caso de Benjamin Button"
pq tiene buena pinta.
Pasalo bien y buena suerte.
"Algunas cosas, nunca las olvidas."